martes, 26 de abril de 2016

Actividad 4.2.




¿QUÉ MITOS CONOCES?

Como hemos visto en los contenidos del curso son muchas las mentiras con las que  nos encontramos en el ámbito de la nutrición Mi reflexión al respecto es que en muchas ocasiones éstas no son fruto de la ingenuidad o de modas y que detrás de ellas existen enormes intereses de los estados, multinacionales, farmacéuticas, etc; ante las cuales los ciudadanos estamos indefensos y son pocas las instancias que aportan luz sobre ellas.

Un ejemplo de ello es lo que ocurrió a mediados de los años sesenta donde la producción de pomelo en California y Florida presentaba unos excedentes preocupantes que amenazaban con una crisis agraria. El gobierno estadounidense, recién recuperada la economía, decidió que si no había demanda suficiente del pomelo, la solución era crear una nueva generación de consumidores. Con este afán se dedicó a introducir entre los jóvenes y las incipientes comunidades hippies las cualidades depurativas de este cítrico. Muchos de ellos se creyeron las cualidades "cuasi milagrosas" del pomelo y abrazaron a esta fruta como parte indispensable de su dieta. El mito pasó a los ejecutivos posmodernos y desde entonces se ha visto como una fruta sana y sofisticada. Sin negar las bondades del pomelo si te gustan las frutas un pelín amargas, obviamente no es la panacea de nada. Pero a los productores de cítricos les vino de maravilla.

Como éste existen otros muchos casos que todos conocemos de lo fácil que es introducir creencias falaces, a veces ridículas, sobre productos, remedios, dientas; que además corren con gran facilidad por los medios. Entiendo que no sólo es necesario luchar contra ellas y denunciarlas desde el punto de vista nutricional  y de salud pública, sino que es preciso también desenmascarar los intereses que existen detrás.


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